Archivo del Autor: Gerardo P. Taber

Acerca de Gerardo P. Taber

Gerardo P. Taber realizó sus estudios de arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y se ha especializado en el estudio de las culturas del antiguo medio oriente y el Mediterráneo, con especial énfasis en el Egipto faraónico. Ha realizado trabajo de prospección arqueológica en el sur del estado de Quintana Roo en el año 2003 y excavaciones arqueológicas en la sexta temporada de campo del Proyecto Templo Mayor en el año 2004. Se ha desempeñado como profesor adjunto en la ENAH impartiendo las materias: el antiguo medio Oriente, historia del antiguo Egipto y como profesor de asignatura en la materia Estudios Antropológicos e Históricos de Asia y África para la licenciatura de Historia en los años 2005 y 2006. Asimismo, fue profesor de asignatura en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía "Manuel del Castillo Negrete" (ENCRyM) en la materia: Historia de los Bienes Culturales III en los años 2009 y 2010. También ha impartido numerosas conferencias y cursos sobre el arte, la religión y el sistema de escritura del Egipto faraónico, así como de historia general e historia de los museos en México en diversas instituciones como: el Departamento de Medio Ambiente, División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Azcapotzalco, el Museo Nacional de las Culturas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Fundación José Ortega y Gasset México, el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM, el Centro de Estudios Mayas Yuri Knórosov en Mérida, Yucatán, la Coordinación en Historia de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y la Facultad de Humanidades de la Universidad Anáhuac México Norte. Se ha desempeñado como investigador en las exposiciones internacionales que se presentaron en el Museo Nacional de Antropología: Persia fragmentos del paraíso. Tesoros del Museo Nacional de Irán en los años 2005-2006, Isis y la Serpiente Emplumada. Egipto faraónico/México prehispánico en los años 2007-2008. Del mismo modo, ha sido investigador de las exposiciones: Amate y Papiro. Un dialogo histórico en el Museo de Arte Popular en el año 2008, El papel de lo divino. El uso del papiro en el antiguo Egipto y Hut-Netsher. Espacio Interactivo IBM que se presentaron en el Museo Nacional de las Culturas en los años 2008 y 2009. Realizó las mismas funciones para la exposición internacional: Pompeya y una villa romana. Arte y cultura alrededor de la bahía de Nápoles que se presentó en el Museo Nacional de Antropología entre los años 2009 y 2010. También ha participado en varios simposios y congresos entre los que destacan: el Simposio Colecciones de Museos e Investigación. Perspectivas Críticas Contemporáneas en Lima, Perú en el año 2010, el XXXIV Congreso Internacional de Americanística en Perugia, Italia en el año 2012, el III Congreso de Folklore y Tradición Oral en Arqueología en el año 2014 y el Segundo Congreso Internacional: El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías en el año 2015; ambos en la Ciudad de México. Es autor de los libros: Medu Netscher. Las palabras divinas Tomo I (2008) [ISBN: 978-607-95165-0-5] y Medu Netscher. Las palabras divinas Tomo II (2015) [ISBN: 978-607-95165-7-4] que fueron aceptados en los acervos de la مكتبة الإسكندرية‎ Maktabat al-Iskandarīyah, la Bibliotheca Alexandrina de la República Árabe de Egipto en los años 2009 y 2016, respectivamente. Entre sus últimas publicaciones en revistas especializadas se encuentran: “El Museo Nacional de las Culturas. Ventana hacia el continente americano en México” (2012) en: Quaderni di Thule XXXIV [ISBN: 978-88-903490- 1-0], “La maldición de la momia. Del Egipto faraónico al imaginario popular” (2014) en: Memorias del III Congreso de Folklore y Tradición Oral en Arqueología [ISBN: 978-607-95928-0-7], “La restructuración de las salas del Egipto faraónico y el Mediterráneo antiguo del Museo Nacional de las Culturas” (2015) en: Gaceta de Museos N. 61 [ISSN: 1870-5650], “Khaemwaset el primer egiptólogo” (2016) y “La pintura mural del Egipto faraónico. Una mirada a sus colores, materiales y técnicas.” (2016) en: Egiptología 2.0 [ISSN: 2444-6254]. Actualmente se desempeña como investigador del Museo Nacional de las Culturas, en el área de investigación y curaduría del Egipto faraónico y el Mediterráneo antiguo y se encuentra trabajando en el proyecto Kemet en Anáhuac, que busca analizar y contextualizar las obras egipcias que se encuentran en México.

Catástrofe para la humanidad: el incendio del Museu Nacional de Brasil y la probable perdida de su colección del Egipto faraónico.

El pasado domingo 2 de Septiembre de 2018 el mundo se conmocionó al recibir la noticia, y las dantescas imágenes, de un voraz incendio (que inició aproximadamente a las 19:30 horas, tiempo de Brasil) en el parque Quinta da Boa Vista, en la ciudad de Rio de Janeiro, que inexorablemente consumía el Palácio de São Cristóvão, sede del Museu Nacional, vinculado a la Universida de Federal do Rio de Janeiro (UFRJ).

Vista del incendio del Museu Nacional de Brasil, domingo 2 de Septiembre de 2018. Fotografía de Reuters.

Vista del incendio del Museu Nacional de Brasil, domingo 2 de Septiembre de 2018. Fotografía de Reuters.

 

Este recinto, uno de los más grandes en Latinoamérica e importantes del orbe, celebró el pasado 6 de Junio 200 años de su fundación; siendo la institución científica más antigua del Brasil. En sus más de 13,000 metros cuadrados se resguardaban 20,000,000 (veinte millones) de piezas entre colecciones geológicas, botánicas, zoológicas, paleontológicas, etnográficas y arqueológicas, entre estas últimas se encontraban obras de los pueblos precolombinos de Brasil, de América, del Mediterráneo antiguo y del Egipto faraónico. Esta última, la más grande de América Latina, llegó al Brasil en 1826, cuando un comerciante italiano de nombre Nicolás Fiengo trajo desde Marsella (Francia) cientos de antigüedades procedentes de las excavaciones del célebre explorador Giovanni Battista Belzoni (1778-1823) en los templos y necrópolis de la antigua Tebas (actual Luxor). Esta colección fue adquirida por el Emperador Don Pedro I de Brasil y IV de Portugal (1798-1834) quien los donó al entonces llamado Museo Real, que se fundó en 1818. Entre estos artefactos destacan los ataúdes de Hori, Harsiese y Pestjef. Después, su hijo Don Pedro II de Brasil “el magnánimo” (1825-1891) al visitar, en 1876, el país del Nilo recibió de parte del Khedive de Egipto y Sudan Isma’il Pasha (1830-1895) el hermoso ataúd policromado de Shaamonemsu, una de las joyas del museo. En los siguientes años la colección egipcia se incrementó con más artefactos de donaciones de particulares y llegó a constar de alrededor de 700 piezas.

 

Detalle del ataúd policromo de Shaamonemsu. c. 750 a.C. Dinastía XXIII. Fotografía de Luiza Osorio G. da Silva, Antonio Brancaglion/Museu Nacional de Brasil.

 

Detalle del ataúd policromo de Hori, c. 1100-1050 a.C. Dinastías XX-XXI. Fotografía de Luiza Osorio G. da Silva, Antonio Brancaglion/Museu Nacional de Brasil.

Vista de una de las salas del antiguo Egipto del Museu Nacional de Brasil. Fotografía de Wikimedia Commons.

Vista de una de las vitrinas con estelas del antiguo Egipto del Museu Nacional de Brasil. Fotografía de Wikimedia Commons.

 

Una relación poco conocida que tiene México con la colección brasileña es que es producto de la voluntad ilustrada de un descendiente de la Casa de los Habsburgo; ya que el emperador Don Pedro II fue hijo de la archiduquesa de Austria, Maria Leopoldine von Habsburg-Lothringen, quien a su vez fue tía de Ferdinand Maximilian Joseph Maria von Österreich von Habsburg-Lothringen (1832-1867) -popularmente conocido como Maximiliano I de México- quien también deseó dotar, en 1866, al insigne museo de la calle de Moneda N. 13 de una colección de 1200 piezas del antiguo Egipto.

El emperador Don Pedro II de Brasil (c. 1875). Fotografía de Wikimedia Commons.

El emperador Maximiliano I de México (c. 1865) Fotografía de Wikimedia Commons.

 

En lo que respecta a la colección del país del Nilo que resguardaba el museo brasileño, ésta era estudiada por Seshat – Laboratório de Egiptologia do Museu Nacional, UFRJ (http://www.seshat.com.br); proyecto dedicado específicamente a la arqueología del antiguo Egipto que reúne académicos que participan en investigaciones sobre religión, rituales funerarios, paisaje, arte y nuevas tecnologías. Los proyectos desarrollados por Seshat están vinculados a la investigación, educación y extensión universitaria por medio de diplomas de posgrado dictados por investigadores procedentes de universidades de Brasil, Portugal, España y Francia. Hoy, más que nunca, el registro y los análisis que realizó Seshat serán de gran ayuda para preservar la memoria de esas obras del antiguo país del Nilo; إن شاء الله‎ (ʾInshāʾa llāh) “quiera dios” que algunos artefactos hayan sobrevivido al fuego, aunque el panorama, en este caso, parece desalentador, ya que el área donde se encontraban las salas egipcias parece que fue una de las más afectadas por el fuego.

Plano de localización de la salas y colecciones del Museu Nacional de Brasil. Infografía de Graphic News.

Vista del Museu Nacional de Brasil después del incendio, lunes 3 de Septiembre de 2018. Fotografía de AFP.

La posible causa de este siniestro puede estar relacionada con la caída de un globo aerostático en el techo del edificio. De acuerdo con Sergio Sá Leitao, ministro de Cultura de Brasil, los globos llamados ‘baloes’ que se usan durante las fiestas “juninas” a mitad de año en el país pueden alcanzar varios metros de altura ya que utilizan combustible. Aunque otra hipótesis del origen del fuego es que hubo un corto circuito en el laboratorio audiovisual. Por su parte, Roberto Leher, rector de la UFRJ, opina: “…es obvio que la forma del combate al fuego no guardó proporción con tamaño incendio. Percibimos claramente que faltó logística y capacidad de infraestructura del Cuerpo de Bomberos para dar cuenta de un acontecimiento tan devastador”. Esta afirmación la corrobora uno de los integrantes (que prefiere mantenerse en el anonimato) del propio cuerpo contra incendios, quien comentó: “…tomó tanto tiempo apagar el fuego, porque no había la presión suficiente de agua para actuar; además de que el edificio no tenía un sistema adecuado de prevención y detección de incendios.” Y en efecto, el museo no contaba con sistema alguno; aunque se proyectaba instalarlo en un futuro con un crédito que daría el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). En este sentido, pese a su magnificencia e importancia, el Museu Nacional de Brasil enfrentaba restricciones presupuestarias desde hacía varios años. De tal manera, las voces de la cultura brasilera se levantan para decir: “Es una negligencia criminal con la cultura, la historia, el pasado y, también el futuro. La destrucción del Museo Nacional es, también, la aniquilación de parte de la civilización brasileña. Y desde ese lugar asume una dimensión simbólica siniestra en este momento en que Brasil parece disolverse en nuestras manos”. Entre lamentos y la inmediata búsqueda por culpables, está el desahogo del urbanista Washington Fajardo, ex presidente del Consejo Municipal del Patrimonio Cultural de Río de Janeiro, quien opina: “Que las generaciones futuras nos perdonen. Somos la gran nación desmemoriada, vagando por el cosmos sin saber lo que fuimos, o que podemos, o soñamos. Ahora son cenizas aquello que debería inspirar a los jóvenes a guiar la nación”.

Pero, en medio de la tragedia, empiezan a llegar noticias que dan un poco de esperanza: por fortuna las colecciones científicas de ornitología, mamiferología, herpetología, ictiología, botánica y la biblioteca científica del Museu Nacional no sufrieron ningún daño ya que están albergadas en otro edificio aledaño, como se muestra en el recuadro azul de la imagen de Fernando Luiz Kilesse Salgado y Daniel Paz Decanini.

Vista del parque Quinta da Boa Vista. Fotografía de DigialGlobe de Google y anotaciones de Fernando Luiz Kilesse Salgado y Daniel Paz Decanini.

 

Por último, valga mencionar, que quien estas línea escribe, junto a todos los compañeros del Museo Nacional de las Culturas del Mundo en México, se une al gran luto por la perdida de tan vasto e invaluable acervo, patrimonio de todo el orbe. Si podemos ayudar en algo, no duden en pedirlo hermanos brasileños.

 

Gerardo P. Taber

Ciudad de México, Septiembre de 2018.

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En busca del oro líquido de los faraones. Recreación de una cerveza del antiguo Egipto desde la arqueología experimental. Parte I.

Y fueron semanas intensas de trabajo junto con Miguel Valdes y Oskar Pesci y de días sin dormir, revisando jeroglíficos con ayuda de Rodrigo Cervantes Shemsu Cthulu, en plenas vacaciones “santas”. Pero, al ver el resultado final -por parte del comité editorial de Egiptología 2.0- del artículo sobre la ḥ(n)ḳt (heneqet); creo que Hathor, diosa patrona de la cerveza y de todas las cosas agradables de la vida, estará feliz de que sus dones se den a conocer en las tierras del Anáhuac. Este texto (que se encuentra en las páginas 78-91) y muchos más de la Revista Egiptología 2.0 N. 11 (Abril 2018) se puede descargar ¡Totalmente Gratis¡ desde este link:

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https://goo.gl/do7Hjb
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El abstract (resumen) de este artículo es:

Una de las bebidas que más se consume alrededor del orbe es la cerveza; la cual, por lo general, se asocia a momentos de relajación, festividad y camaradería. Este brebaje, que acompaña a la humanidad desde hace varios milenios, cuenta con una larga y rica historia llena de leyendas y mitos que se pierden en la noche de los tiempos. Al parecer, en su origen muchos de los pueblos neolíticos del medio oriente desarrollaron métodos similares para fermentar cereales cultivados -y productos derivados de ellos- y es probable que las cerveza se haya “descubierto” al elaborar pan, ya que parte de su proceso de preparación es similar. En el caso del antiguo país del Nilo, esta bebida fue un importante elemento de la dieta que aportó gran parte de la energía necesaria para que pudiese desarrollarse la cultura del Egipto faraónico, y fue tan apreciada que incluso se deseó continuar consumiéndose en el Más Allá. Evidencia de ello se encuentra en las ofrendas funerarias que desde el Período Predinástico (c. 5300-3000 a.C.) incluyen contenedores que se destinaron a preservar y servir ḥ(n)ḳt (heneqet) “cerveza” para toda la eternidad. Cabe señalar, que esta bebida es uno de los logros gastronómicos más importantes del mundo antiguo y hasta hace relativamente poco tiempo se investiga en su justa dimensión. Por tales motivos, en este texto, que constará de dos entregas, expongo algunos de sus rasgos más característicos -tanto simbólicos como técnicos- y también presento, con el objetivo de comprender un poco más sobre sus procesos de manufactura, los pasos de elaboración de una recreación de un tipo de cerveza del Egipto faraónico, desde la perspectiva de la llamada “arqueología experimental”; como parte de una iniciativa auspiciada por el Museo Nacional de las Culturas del Mundo y la Cervecería Artesanal 8 Almas de México.

 

 

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Artículo: Khaemwaset, el primer egiptólogo.

La revista Egiptología 2.0, en su segundo número (Enero 2016) publicó un artículo de mi autoría sobre uno de los más interesantes, y poco conocidos, personajes del Egipto faraónico: “Khaemwaset, el primer egiptólogo” (pp. 52-61). Además, el número trata muchos temas sobre el arte del período de Amarna -y otros más- lo que de seguro es de interés para muchas personas. El abstract (resumen) de este artículo es:

Al escuchar el vocablo “egiptólogo” por lo general éste se asocia a la imagen de un intrépido explorador, quien se interna en las arenas interminables del desierto para descubrir una tumba -llena de tesoros- que había permanecido oculta por milenios. Sin embargo, este personaje hace alusión a un tipo de académico que surgió en las postrimerías del siglo XVIII e inicios del XIX. En ese caso, otras preguntas pueden formularse: ¿antes de esas fechas existían egiptólogos? y ¿quién fue el primer egiptólogo? Las respuestas a estas interrogantes pueden encontrarse en el mismo Egipto faraónico, en el siglo XIII a.C., época en que vivió un personaje llamado Khaemwaset. La pregunta natural que el avezado lector puede formular es: ¿quién fue ese tal Khaemwaset y que relación tiene con la egiptología, aparte de su nombre, que tiene toda la pinta de ser del antiguo Egipto?

Se puede descargar toda la revista en el siguiente link:

https://goo.gl/e1xCcg

Agradezco a Moisés González Sucías y a todo el equipo de Ushebtis Egipcios por su excelente trabajo.

Ramses II - Beit el-Wali - British Museum Cast - Detail 05

Khaemwaset - Serapeum Burial - Musee Du Louvre 10-LR

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Un pequeño rincón para la egiptología mexicana.

A pesar de que existe pleno interés en México por el estudio del antiguo Egipto, la realidad es que la egiptología mexicana aún se encuentra en un estado embrionario. Son muy pocas las personas que se aventuran a estudiar una licenciatura en alguna de las especialidades de la antropología -como arqueología y lingüística- y que están dispuestas a emprender un análisis serio y académico de los diversos aspectos de la cultura del Egipto faraónico.

Por fortuna, existen jóvenes que se han acercado al proyecto Kemet en Anáhuac, que tiene su sede en el humilde cubículo dedicado a la curaduría del Egipto faraónico & Mediterráneo antiguo del Museo Nacional de las Culturas.

Poco a poco, ellos se adentran más en el estudio de la cultura del antiguo país del Nilo y analizan las escasas obras faraónicas que se resguardan en el venerable museo de la calle de Moneda. Esperamos que en el futuro cercano, ellos revitalicen la egiptología mexicana.

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La historia de Egipto en 5:31 minutos

En muchas ocasiones -definitivamente más de las necesarias- tengo que trabajar durante toda la noche y parte de la madrugada, con el fin de avanzar en los múltiples proyectos en los que estoy envuelto. Para no volverme loco (bueno, más de lo que ya estoy) me pongo a ver y a escuchar vídeos musicales y documentales en esa cosa del YouTube © y resulta que me encontré con este maravilloso vídeo que refleja muy bien muchos aspectos de la cultura egipcia: desde el período faraónico, hasta el Egipto contemporáneo. La música de este vídeo es una obra original del compositor Jesús Calderón mientras que las imágenes provienen de muchos de los documentales de Discovery Channel, Histiory Channel, National Geographic, BBC y de otras series más. Creo que este vídeo es una composición magistral, tanto en imágenes como en vídeo (aunque cae en algunos clichécomo lo de la “maldición” de Tutankhamón) pues en unos pocos minutos, se narra la historia del país del Nilo desde la época de las pirámides, pasando por las campaña de Napoleón y el trabajo de los egiptólogos, la vida en el Egipto contemporáneo, hasta concluir con imágenes de las obras en los museos. Este vídeo es uno de los primeros de una serie que esta haciendo Jesús Calderón, como lo menciona en el propio youtube.

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“En arqueología es un …

Masters - William Matthew Flinders Petrie

Sir. William Matthew Flinders Petrie

“En arqueología es un crimen imperdonable destruir la evidencia que no se puede recuperar jamás; y cada hallazgo implica una destrucción de la evidencia a menos que se le registre inteligentemente.” Sir. William Flinders Petrie.1904:48.

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¿Qué significa Kemet en Anáhuac?

Kemet es un vocablo en egipcio antiguo que literalmente significa: “la tierra negra” es decir, la tierra fértil de las riberas del río Nilo. Por extensión,  este nombre designó al territorio controlado por el poderío faraónico.

Anáhuac es un vocablo en náhuatl clásico que significa: “la tierra rodeada por agua” que designaba al territorio entre los océanos Pacifico  y Atlántico que era controlado por el poderío mexica.

De tal manera, el enunciado “Kemet en Anáhuac” se utiliza como un símil para expresar “Egipto en México”. Que es justo de lo que trata este Blog.

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